Deriva

Cuando el mundo no es la gran cosa, no vale fingir felicidad, fidelidad, facilidad. Solo es permitida una placentera deriva, o una espera paciente de las sensaciones que han de desplazarse en vuelos que llegan justo a tiempo. El ser se hace consciente, de una añorada individualidad. Con esta ceguera cotidiana me permito unicamente observar

Play

Se abre el telón Y estoy solasolo es esta alma encendida, ¿qué tanto importa?solo es el tiempo subiendo por la pared,unicamente el caos,un infierno pequeño, individualmi cuerpo en estas cordilleras interminables, donde siento frío al nombrartey nuestro intercambio que arde lentamente, se desvanece

Que se acueste todo el mundo en tu boca, Rompiendo el océano que se diseca en tu piel De la carcajada de mordidas tirantes Que me abría espasmos en las caderas Y te coloques doblemente en lo desconocido Una vez por llenar el espacio Otra vez por comerte los huecos, Dejando las plagas de tus

Cuadernos de tu viaje

Me besabas con el tinto oleaje de tu propia embriaguez, mientras a solas tu calma destruye mi sueño, en pedacitos. Busco tus ojos, la alegría de ellos, y te pregunto sobre como era tu vida a los diez años. Me respondes que ahora te preocupa el futuro y las cuentas de banco. Tomas mi mano

Es posible que en mi fondo haya un ser “pequeño” (o mas bien una gigante petite), expresando, sintiendo, en el más profundo lenguaje, empleando para ello el tiempo, el ritmo y la belleza. Las piezas tienen armonía en mi interior, hay palabras colocándose una con otra en una música sutil, que te está llamando… Cuando

hay cosas que extraño del mundo cuando no estoy en él, cuando las sensaciones me pervierten, me doblan, me retraen lento. Pero  nada satisface tanto como tu caricia, en el intenso oleaje de tu llegada a mi mente, pues  hay hermosas espirales que me contraen hacia el centro; hago dibujos en las nubes, y caigo

Mírame despacio y no me dejes correr sin antes desplegar los colores de tu pupila…mientras me sujetas ansiosa y me callas, me aquietas, me vences… y así , al vuelo, enciendo todo espacio vulnerable, toda pasión de ritmos lejanos, todo ritmo en el pecho, todo encantamiento rendido, perdido, en las curvas del tiempo

lo que tengo que escribir no amanece se vuelca dentro sueña, se va al fondo y acaricia en una voz de lengua distinta cada vez lo que siento, lentamente se recuesta se desliza, se abre en la distancia y estas manos imaginan descubren, estrechan, el pensamiento hundido entre las sábanas